martes, 4 de agosto de 2009

70 aniversario fusilamiento de las "13 Rosas"

43 hombres y 13 mujeres, conocidas como las Trece Rosas, fueron llevados a juicio ante un Tribunal Militar el 3 de agosto (expediente 30.426), acusados de reorganizar las JSU y el PCE para cometer actos delictivos contra el "orden social y jurídico de la nueva España", y condenados, por "adhesión a la rebelión", a pena de muerte. En la madrugada del 5 de agosto de 1939, junto a la tapia del cementerio de la Almudena de Madrid, a 500 metros de la prisión de Las Ventas, fueron fusilados los 56 miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas, entre los que se encontraban las Trece Rosas.




Las Trece Rosas

Carmen Barrero Aguero (20 años, modista). Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella. Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al abandonado frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (lo que estaba prohibido). Se conservan algunas de las cartas originales que escribió a su novio y a su familia desde la prisión.

Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de las derechas. Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aun se conserva.

Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Julia Conesa Conesa (19 años, modista). Nacida en Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Una de ellas murió de pena (por la muerte de su novio en las guerrillas) estando ella detenida. Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su "novio". La detuvieron cosiendo en su casa.

Adelina García Casillas (19 años). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.

Elena Gil Olaya (20 años). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.

Virtudes González García (18 años, modista). Amiga de María del Carmen Cuesta (15 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.

Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria del radio de Chamartín durante la Guerra. Su novio, que también era comunista, le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó "¿Es que a mi no me matan?".

Joaquina López Laffite (23 años). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada por Severino Rodríguez (número dos en las JSU). La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.

Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Victoria Muñoz García (18 años). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.

Luisa Rodriguez de la Fuente (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.

27 de mayo de 2008

sonetos

1
En las celdas una cortina de espanto
crispa mil puños en los barrotes
que pegando al frió yerro el llanto
esperan el golpe que los derrote.
El patio ya es un sindios camposanto.
Quedan miles de cuerpos para azotes
miles de familias que entretanto
temen que no vuelva sus galeotes.

Doble ración para todos: piojos!
al destierro la pagana alegría!
viva la catolicísima España!!
Mira para otro lado, cierra los ojos!
calla!, no ves que ya esta aquí el día,
que llega el hambre con la guadaña.

2
En la tapia, una cortina de granizo
golpea con mil rebotes puntiagudos
el barrizal del lado del chamizo
mientras los perros son testigos mudos:
preparen, apunten, fuego!!(...) y agonizo...
Entre los truenos, un bulto menudo,
montoncito de cadáver frió y plomizo
que mira como cava la fosa su verdugo.

Cara argamasa de sangre y tierra.
Extraña siembra de cuerpo rotos.
Fosas comunes sin ninguna huella.
Mausoleos a la muerte perra
desperdigados por cunetas y cotos
bajo el olvido y las estrellas.

3

En la cárcel, una cortina de agua,
eriza en mil rebotes puntiagudos
el barrizal del lado de la fragua
mientras, los yerros son testigos mudos.
Solo a golpe de fusil llego la tregua,
y entre los truenos, un bulto menudo,
montoncito de cadáver en enaguas.
Fastidiado cava la fosa el verdugo.



Mi corazón ya partió hacia la sierra
y muchos compartirán mi congoja,
puede que solo nos quede esperar
Se que si antes la muerte no me entierra
la volveré a ver; violeta, gualda y roja
porque no hay quien mate a la LIBERTAD.

(cinco de agosto del 39)

edmundo serna ruz

2 comentarios:

  1. Celebro que la insatisfacción que rezuma este blog se nutra del temple y decencia del poeta Edmundo, el único insatisfecho que conozco capaz de convertir el dolor en algo gustoso de compartir, ya sea bebiendolo, escribiéndolo o paseandolo.

    Salud.

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  2. Jhwh agradecemos tu paso por esta tu casa y la de todo el que tenga por compañeros la sensibilidad y el inconformismo sin fronteras. Edmundo es alguien con quien tropezamos de casualidad, un poeta "anonimo, juan nadie..." que nos presta la palabra... nos alegra que te guste. A nosotros tambien.
    Te esperamos con las puertas abiertas. Saud y Republica.

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